En fin, que alguien me avise cuando ocurra algo realmente importante...
Domingo por la mañana. Heraclio fue el primero en despertar. No tener con quien hacer el tonto era lago que aborrecía y por eso mismo Pedro y Paula fueron despertados bruscamente al grito de: ¡A cubierto! ¡A cubierto! Ambos se sobresaltaron pero al ver quién y cómo gritaba y cómo corría por la habitación en pijama con las manos sobre la cabeza como para protegerse de algo no pudieron más que reírse. Intentaron volver a dormir, haciendo como si Heraclio no estuviera allí. Pero sí estaba y viendo las intenciones de sus amigos volvió a la carga saltando de cama en cama y dejándose caer junto a ellos con un sonoro: ¡Bomba va! Comprendiendo que no podían dormir más se resignaron a levantarse pronto; Pedro incluso se tomó la revancha y según se levantó placó a Heraclio tirándolo al suelo. Finalizado el alboroto matinal bajaron al salón del desayuno donde, cómo no, ya estaban esperándolos.