Bad Taste In My Mouth


Si hay algo que el tiempo demuestra que siempre tiene razón, además de los padres, es el refranero español. En particular hablo del viejo refrán 'Bien está lo que bien acaba' y es que al final la valoración subjetiva que hacemos de cualquier cosa se basa en la última sensación que nos deja. Puede haber sido un día horrible, aburrido, de esos en los que no sabes por qué no te has ido a casa antes; sin embargo basta que en tú última hora te encuentres con alguien que hace mucho que no ves, quien te gusta se te lance, o simplemente que bebas un poco más y comiences a 'partirlo' para que recuerdes esa noche como algo genial a repetir o, cuanto menos, una buena noche. Lástima que su contrario sea también muy cierto y es que da igual que hayas tenido un día genial, ido a un gran concierto o incluso disfrutado un excelente fin de semana; si se acaba la fiesta antes que tú, si al final del día recibes una mala noticia o simplemente si vuelves a la realidad, tendrás la sensación de que podía haber sido mucho mejor y que tampoco te lo pasaste tan bien. Ylo peor es que aunque objetivamente sepas que fue genial y mereció la pena, aunque lo tengas todo, todavía te queda ese mal sabor de boca.


Jackie

1 comments:

La Jani dijo...

no puedo estar más de acuerdo con ésto, nos acabamos agarrando a las últimas "cosas buenas" y las elevamos a la enésima potencia para engrandecer la noche, igual al contrario. la realidad se transforma en los últimos sabores de boca

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